Prueba Kawasaki Ninja ZX-4RR: la súper deportiva más accesible

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La ligereza con la que se mueve y la confianza que aporta son dos ventajas de la Kawasaki Ninja ZX-4RR
Gama MITT 2024

Desde que fue lanzada hace unos meses, la Kawasaki Ninja ZX-4RR es una de las motos que más interés ha generado para una buena parte del mundo de la moto, sobre todo de los más interesados en las motos deportivas. El motivo no pasa desapercibido, y es que se trata de una “rara avis” dentro de este mercado gracias a su concepto.

En un mundo -el de las motos deportivas- en el que la escalada de potencia lleva unos años casi descontrolada, encontrarse con una moto tan lógica como la Kawasaki ZX-4RR es algo extraño pero muy de agradecer. Al fin y al cabo, no hacen falta cientos de caballos bajo el depósito para divertirse mucho. Aunque pudiera parecer algo raro de entender, unas vueltas sobre esta súper deportiva a escala son suficientes para darse cuenta de que es una grandísima opción para todos aquellos que buscan una conducción al límite de manera controlada y dosificable.

El secreto para conseguir todo eso y encima conseguirlo con un sobresaliente alto es el resultado de una combinación muy inteligente y bien equilibrada que retoma un concepto que no se ha vuelto a ver desde los años 90 del pasado siglo: una moto compacta, con un chasis y suspensiones de buen nivel y un motor increíblemente puntiagudo que es a la vez muy dosificable pero que en su parte alta es todo un misil. Pero vayamos por partes, desgranando todos y cada uno de sus detalles…

La estética de la Kawasaki Ninja ZX-4RR sigue la linea Ninja

Una moto no es sólo un motor, pero la Kawasaki Ninja ZX-4RR le debe mucho al suyo

Como hemos dicho, este concepto de súper deportiva con motor de baja o media cilindrada no es nuevo, pero sí llevaba muchos años sin verse. En Japón este tipo de motos levantó muchas pasiones a finales de los 80 y principios de los 90, con nombres tan ilustres como la ZXR400 y sus principales rivales fabricadas por Honda, Yamaha o Suzuki. Estas motos salieron de las islas niponas y se repartieron por todo el mundo, avivando así una leyenda que ha alcanzado nuestros días.

Aunque haya tardado mucho en volver -toda una pena que hayan pasado más de 30 años hasta que una marca como Kawasaki haya vuelto a traer a la vida este concepto de manera tan acertada- lo cierto es que esta ZX-4RR es todo un regalo para los sentidos desde que la pones en marcha, con un motor de cuatro cilindros y 400 centímetros cúbicos que entrega 80 CV de potencia cuando actúa el Ram Air. Lo mágico es que esta potencia la entrega a un régimen nada despreciable, a 14.500 revoluciones por minuto. El secreto está en llevarla en ese rango, es ahí cuando brilla de manera incontestable.

Este motor tiene una gestión de la gasolina y del aire impecable, haciendo que la respuesta al acelerador sea suave y precisa independientemente del régimen de giro al que estés sometiéndolo. Da igual que estés en la parte baja del tacómetro o que estés a punto de entrar en la parte roja, no da ni un tirón ni tiene ningún momento de flaqueza.

La Kawasaki Ninja ZX-4RR es una de las motos deportivas más divertidas que hay

El motor es más elástico de lo que parece, pero lo mejor es llevarlo como si fuera un 2T

En este punto, aparece en la mente una comparación muy clara y sencilla entre este motor y un motor de dos tiempos. Aunque el de la Kawasaki Ninja ZX-4RR no lo sea, realmente funciona muy parecido a uno. Cualquiera que haya pilotado alguna vez una moto con un motor de esta tipología sabe que funcionan bien cuando lo llevas a su límite, pero que no corre prácticamente nada si lo dejas abajo.

Pues bien, eso no es exactamente lo que pasa con el tetracilíndrico en línea que Kawasaki se ha sacado de la manga para este misil a escala, pero las sensaciones a veces son muy parecidas. Si bien en una Supersport el rendimiento también se encuentra arriba, la diferencia entre la parte media y alta del régimen de giro no es tan exagerada como en esta ZX-4RR.

Es cierto que no sale mal de las curvas aunque no la lleves donde toca, pero el tema es que si no dejas que caiga de vueltas y la mantienes por encima de las 10.000, su carácter es completamente diferente, entrando en una especie de frenesí comparable a cuando actúa un turbo. Esto, que a priori podría parecer sencillo no lo es tanto, hay que ser muy preciso con el cambio de marchas y también hay que evitar pararla mucho si no queremos reducir una marcha más de lo normal. En cualquier caso, es un factor más que hace que la moto sea tremendamente divertida.

La caja de cambios de la Kawasaki Ninja ZX-4RR es una de nuestras mejores aliadas

Para poder llevar el motor donde toca tenemos varias opciones, pero desde luego trabajar bien con el cambio es la mejor para poder adaptar el nivel de la moto al nuestro. En ese aspecto, la caja de cambios de la pequeña Ninja es toda una maravilla que no defrauda ni un solo momento en buena medida gracias al “Shifter”, que es uno de los mejores inventos de la historia del hombre. Al menos del hombre que quiere montar en una moto en circuito.

Su gestión es impecable y las marchas entran suavemente en el momento preciso en el que se acciona la palanca de cambio, sin ningún tipo de roce ni. Es sorprendente ver lo bien que trabaja tanto en subida como en bajada, haciendo que no tengamos que accionar la maneta del embrague nada más que para arrancar desde parado. En las reducciones se pueden bajar las marchas de manera bastante rápida sin que la moto se inmute, deslizando ligeramente de atrás si te pasas y vas inclinado.

En esta fase de frenada el equipo que monta la Kawasaki Ninja ZX-4RR es más que suficiente. Aunque antes de montar en ella puede parecer que la bomba delantera no es la mejor, su rendimiento en pista es intachable, lo que hace que en la calle tengamos un conjunto muy por encima de las necesidades. Su tacto es bueno y la mordida es ideal, clavando la moto si así lo queremos y permitiendo frenar tarde. Además, un punto a su favor es que no aparece fatiga, algo que siempre se agradece y que da más confianza todavía.

La toma de aire frontal da un toque estético atractivo

El chasis y las suspensiones hacen que la moto gire y se mueva con gran facilidad

Un dato muy interesante de la ZX-4RR es que su bastidor está hecho con una clara inspiración del bastidor de su hermana mayor, la ZX-10R. Con esas cotas y esas geometrías en mente, la pequeña Ninja utiliza un esquema tubular de acero que tiene una rigidez apropiada para permitir una conducción precisa y estable. Trazar con ella es tan simple como divertido, ya que en todo momento da la sensación de que puedes hacer con la moto lo que quieras.

Puedes hacer un paso por curva rapidísimo, acelerar muy pronto y frenar muy tarde, lo que tú quieras hacer. Esto además tiene un mérito más elevado de lo que parece, porque todo esto lo consigue con unos neumáticos deportivos pero de calle. Ponerle unos neumáticos de circuito debe ser todo un espectáculo.

En ese mismo campo juegan las suspensiones, que tienen un desempeño impecable. La horquilla de 37 milímetros invertida es de función separada y su reglaje es muy apropiado para un nivel medio-rápido, siendo agradable también cuando se va tranquilo por la calle. En cuanto al tren trasero, tenemos el mismo amortiguador que equipa la Superbike, con configuración horizontal también.

La electrónica da mucho juego para exprimir todo lo posible al motor

La tranquilidad es lo que más se valora -como dijo una vez un niño en el borde de una piscina- y contar con el paquete de electrónica que equipa la Kawasaki Ninja ZX-4RR da mucha tranquilidad. Tenemos tres modos de conducción predeterminados que tienen diferentes niveles de control de tracción y de entrega de potencia, lo que viene muy bien para ajustar el carácter de la moto a cada circunstancia.

El modo deportivo, el modo carretera y el modo lluvia van haciendo que la moto cada vez sea más segura, aunque menos rápida también. Para la calle es ideal, porque ayuda mucho a que todo esté bajo control siempre, poniendo la seguridad en un punto muy elevado. Ahora bien, si quieres exprimir al máximo a la pequeña bala verde en un circuito, lo mejor que puedes hacer es poner el modo Rider y configurar tú mismo el control de tracción y la entrega de potencia.

Con el control de tracción lo ideal es ir de más a menos, ya que al principio es intrusivo en los niveles más altos. Ir bajando su nivel ayuda a que el motor no corte si nos pasamos, pero asumiendo que la moto tiene potencia suficiente para darnos un susto si hacemos las cosas mal o el asfalto no tiene el agarre óptimo. Igualmente contamos con ABS para mantener todo bajo control en la frenada.

La Kawasaki Ninja ZX-4RR es una de las motos más divertidas que puedes encontrarte a día de hoy

En un plano más urbano, una de las ventajas de la ZX-4RR, al margen de su cuadro de instrumentos con conectividad y con indicador de conducción eficiente, es su postura cómoda y no muy agresiva. Los semimanillares son altos, su radio de giro de la dirección es muy amplio y la postura de piernas y cuerpo es relajada, permitiendo encontrar ese equilibrio tan agradecido entre pilotar en circuito y conducir por la calle.

Aerodinámicamente, la protección es adecuada, permitiendo un acoplamiento perfecto que nos deja bien escondidos tras la cúpula. Un detalle de su deportividad es su cronómetro, controlado por un botón de la piña izquierda. También da un toque racing la posibilidad de cambiar el modo de la pantalla.

En definitiva, la Kawasaki Ninja ZX-4RR es una moto que está hecha para hacerte disfrutar y que lo consigue con nota además. Aunque para muchos su potencia sea escasa a la hora de medirse con otras deportivas, puedo asegurar que si la llevas como toca puedes ser igual de rápido que mucha gente con una supersport. Es una moto ideal para llevarla a un circuito, con unos carenados y unos neumáticos tienes moto para tandas si lo que quieres es pasarlo bien sin necesidad de ponerte a 260 en una recta. Eso sí, en un circuito como el de Jerez con una recta muy corta se rondan los 200, no es ningún juguete…

Así que ya sabes, si quieres diversión y tienes 10.150 euros, mi recomendación es que vayas a un concesionario de Kawasaki y hagas que una de estas bestias a escala acabe en tu garaje. ¡Estoy seguro de que no te vas a arrepentir!