Honda Monkey Cafe Racer, una pequeña joya fabricada en casa

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Estamos de vuelta con otra preparación de las que tanto nos gustan, nos encanta comprobar como algunos se exprimen el cerebro y disfrutar con el resultado. Esta pequeña Honda Monkey Cafe Racer 125 es el último ejemplo de creatividad sobre dos ruedas en miniatura.

Llevamos décadas disfrutando del esta pequeña joya de la marca japonesa, tanto con los modelos originales como con la infinidad de preparaciones que ha tenido. Alguno de vosotros puede pensar que esta Honda Monkey Cafe Racer es un refrito más de este modelo, pero no lo es en absoluto. Es cierto que este modelo de Honda se presta con facilidad a ser modificado y personalizado, gracias a su sencillez en componentes y montaje.

Pero en este caso es una preparación muy especial, ya que viene de la mano de un particular, Hayato Mizushima. Un hombre de 37 años al que le encantan las motos y que ha querido hacerse una personalización a medida y de manera económica. Todas las piezas han sido compradas por él mismo por internet, teniendo como referencia la estética de la Honda CB.

Precisamente de su “prima” mayor ha cogido varios componentes para darle esa imagen icónica de café racer. Ejemplo de ello es la consola central que es precisamente de una CB400F, acompañada de un tacómetro y velocímetro Daytona. En los plásticos laterales de esta Honda Monkey Cafe Racer se ha tomado como referencia los de la CB y se ha incluido el emblema de la CB 125. Pero no acaban aquí los guiños, ya que en el frontal y uniendo las barras de la horquilla destaca una chapa con la palabra Honda.

En cuanto al motor los cambios son sutiles pero estéticamente acertados y otros pocos que afectan a su rendimiento. La tapa del embrague también es de una CB400F y el filtro de aire es de SP Takegawa. Ha sido necesario cambiar el filtro para que encajase el silenciador Moriwaki réplica de la CB.

Desde aquí no podemos más que dar la enhorabuena al señor Mizushima por esta obra de arte que ha construido. Aunque también tenemos que agradecer a nuestros amigos de Motorfan por descubrirnos esta pequeña joya.