Prueba CFMoto 700 CL-X Heritage: a la conquista de Europa

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  • Motor 85% 85%
  • Suspensiones 90% 90%
  • Chasis 80% 80%
  • Estética 95% 95%
  • Acabados 95% 95%

Si hay un error común a la hora de valorar las motos de los fabricantes chinos es el de tener el prejuicio de que todas son iguales y de baja calidad. Ese estigma, que en ocasiones es cierto, es uno de los principales que tienen que afrontar las marcas que no se alinean en ese planteamiento, como es el caso de CFMoto. En los últimos años, los responsables de la firma la han llevado a tomar un camino muy diferente y que año tras año va dando sus frutos. Uno de esos frutos es la CFMoto 700 CL-X Heritage, una moto que deja ya muy atrás la idea de ser una moto “low cost” y que apuesta por mantener un nivel muy alto en todos y cada uno de sus aspectos.

La mejor manera de luchar contra los prejuicios es hacerlo con pruebas y desde luego, la CFMoto 700 CL-X Heritage es la mejor prueba de que CFMoto ha apostado fuertemente por conquistar el mercado europeo a base de hacer motos muy interesantes y que no tienen nada que envidiar a motos fabricadas por marcas con muchas décadas de historia de nuestro continente.

Haciendo propio el refrán de “allá donde fueres haz lo que vieres”, la Heritage es una moto con un estilo muy marcado y con un toque neoretro muy atractivo que sabe combinar perfectamente una construcción totalmente moderna con un espíritu que recuerda a algunas motos clásicas de hace décadas. Pero no es sólo eso, es bastante más, como pudimos comprobar en los días que hemos disfrutado de ella para hacer esta prueba. En realidad es un lobo con piel de cordero que esconde en su interior un carácter que puede hacernos disfrutar –y mucho- en una carretera de curvas pero que también puede servirnos para ir a trabajar con ella o hacer un uso completamente relajado y cómodo. En cualquier caso, todo un toque de atención y toda una declaración de intenciones de CFMoto, que cada vez avanza más en su conquista de Europa.

Casco: Blauer HT 80´S Titanium

 
Una de las cosas que deja clara la CFMoto 700 CL-X desde el inicio es que no se trata de una moto “low cost»

Aunque ya hemos hablado en pruebas anteriores de CFMoto, nunca está de más poner un poco de contexto antes de subirse a una moto para entender al 100% lo que se tiene entre manos. Con más de 30 años en el bolsillo desde sus comienzos, la firma china ha ido evolucionando de manera muy progresiva dando un gran salto en los últimos años. Puliendo cada vez más sus modelos y haciéndolos crecer sucesivamente tras haber partido de motos de pequeña cilindrada, ese avance ha sido lento pero muy constante. La prueba de que no sólo fueron creciendo los motores de sus motos sino que también fue creciendo la marca entera en todos sus procesos, tanto de ingeniería como de diseño, fue que en 2019 CFMoto llegó a un acuerdo con KTM para montar una planta de la marca austriaca en China y trabajar en ella para desarrollar motos completas para la firma de Matighoffen y también fabricar componentes como motores o cuadros de instrumentos para otros de sus modelos.

Este hecho, que a priori podría parecer un simple acuerdo comercial, fue en realidad mucho más. Si puedes fabricar motos siguiendo los estándares de calidad de una de las marcas europeas más reconocidas significa que también puedes fabricar motos propias siguiendo esos mismos estándares y el resultado no se ha hecho esperar mucho. En el momento en el que te pones delante por primera vez de la 700 CL-X queda muy claro que es una moto que ha venido a por nota y que está preparada para seguir abriendo el camino de CFMoto en el mercado europeo.

Aunque siempre se diga eso de que lo más importante no es la apariencia, en esta ocasión vamos a hacer una excepción porque es sin duda el campo más potente de la Heritage. Es cierto que lo que consigue ese resultado es el conjunto, pero no es menos cierto que según vas deteniendo la mirada en el recorrido sobre la moto vas descubriendo parte a parte los detalles que hacen que ese conjunto sea tan atractivo visualmente. Dentro de todas esas partes, hay tres que tienen un gran peso en esa ecuación: el faro, el depósito y el asiento. Lo cierto es que los tres se combinan muy bien, jugando sus cartas para dar una imagen de moto retro y con un toque agresivo a la vez que queda resaltado por las tapas laterales que tienen sendas tomas de entrada de aire. Ese es precisamente el equilibrio que mantiene toda la moto, ya que aunque tenga esa apariencia, tiene aspectos de moto de carácter deportivo.

Los 74 CV de potencia y 68 Nm de par son más que suficientes para divertirse mucho en una conducción deportiva

Hecha ya la primera aproximación a la CFMoto 700 CL-X Heritage, el asiento de una pieza que está montado sobre el subchasis de dimensiones muy reducidas tiene un efecto llamada al que es difícil resistirse. Su altura es bastante contenida, con 800 milímetros desde el suelo, lo que siempre es un punto a favor para todos los usuarios de estatura media o reducida. De la misma manera, la posición de conducción es muy neutra, lo que permite ir cómodo sin forzar los brazos en ningún momento. Parte de la responsabilidad es del ancho manillar y de la posición de las estriberas, que esconden uno de esos muchos detalles de la moto que hemos comentado antes. Aunque sea una moto de carretera, sus estriberas son propias de una moto de offroad con una gran superficie, incorporando un protector de goma que las hace muy útiles y asegura un buen apoyo independientemente del calzado que utilicemos. Lo ideal antes de poner la moto en marcha es aprovechar la otra ventaja a nivel de ergonomía que presenta la 700 CL-X, la posibilidad de regular la posición de las manetas de freno y de embrague.

Llegado ese momento, el motor se pone en marcha de manera contundente, pudiendo sentirse el poder de los dos pistones que proporcionan el empuje. Este propulsor bicilíndrico con refrigeración líquida alcanza los 74 CV de potencia, lo que unido a su configuración proporciona una sensación de empuje muy interesante desde abajo. Esa entrega también se siente cuando decidimos exprimirlo para hacer algún adelantamiento o alguna incorporación, momento en el cual es muy fácil de exprimir alcanzando de manera muy rápida una velocidad elevada. El sistema de gestión electrónica está firmado por Bosch y desempeña su trabajo de manera muy satisfactoria. Incluso a la hora de circular a baja velocidad el motor se desenvuelve muy bien, siendo únicamente necesario no dejar una marcha demasiado larga si estamos callejeando para evitar un empuje menos regular. Teniendo eso en cuenta, el trabajo hecho en el motor por parte de los ingenieros de CFMoto lo pone en la posición de ofrecer una conducción muy divertida, pudiendo hacer un uso más deportivo si queremos sin el menor problema. Además, podemos cambiar el modo de conducción entre Sport y Eco, cambiando levemente su respuesta. Acoplada a él, la caja de cambios permite ir saltando de una marcha a otra de manera suave y precisa tanto en las reducciones como al ir aumentando. Como detalle curioso, por si acaso hay algún rezagado que se quiera subir a ella sin tener muy claro cómo va eso de cambiar de marchas, en el protector del piñón de ataque están talladas las posiciones de las marchas.

Dando soporte al bicilíndrico de 693 centímetros cúbicos tenemos un bastidor de acero multitubular que trabaja en conjunto con el basculante de aluminio. La rigidez conseguida entre los dos componentes invita a hacer una conducción agresiva aguantando el tipo muy bien pero sin perder la capacidad de ofrecer una conducción agradable en ciudad. La moto se muestra ágil en los cambios de dirección y ofrece ligereza aunque en realidad marca 196 kg en la báscula, cifra que no se llega a sentir en ningún momento. Por su parte, las suspensiones están firmadas por Kayaba, siendo regulables tanto la horquilla invertida como el amortiguador trasero en compresión, extensión y precarga. De serie, el reglaje de la horquilla se nota contundente y duro, pero en ningún momento seco. Gracias a ello, la moto se mantiene muy estable en las frenadas fuertes, no hundiéndose en exceso. El tren trasero aguanta perfectamente esa exigencia extra, sin descompensar la moto aunque la forcemos. En conjunto, la Heritage transmite mucha confianza y deja la sensación de que si se le pusieran unos neumáticos deportivos en lugar de los mixtos que equipa se podrían hacer auténticas diabluras con ella.

Otro de los detalles interesantes de la CFMoto 700 CL-X Heritage lo encontramos en sus frenos, diseñados y construidos por la firma española JJUAN. En el tren delantero la frenada corre a cargo de un disco de 320 milímetros y de una pinza radial de cuatro pistones, que está comunicada con la bomba a través de un latiguillo metálico que hace ganar enteros a la hora de hacer frenadas sucesivas sin que se fatiguen. Ambos trenes están controlados por un sistema ABS de Continental que no es nada fácil hacer saltar en condiciones de agarre buenas pero que es un seguro de vida en caso de lluvia o asfalto deslizante. Aunque los neumáticos están elegidos siguiendo un criterio más estético que pragmático, hay que reconocer que los Pirelli que equipa de serie la Heritage tienen un comportamiento más que aceptable a pesar de su abultado dibujo. Ya sea callejeando o en carreteras convencionales, su rendimiento es bueno e incluso en autopista a alta velocidad no producen vibraciones. En cualquier caso, recurrir a la marca italiana –que se une a la lista de especialistas junto a Kayaba, Bosch, Continental y JJUAN- es una muestra más de que la CFMoto es una moto muy seria.

A la hora de transmitirnos la información, la CFMoto 700 CL-X Heritage confía en un cuadro LCD redondo y compacto que da datos como la marcha engranada, el modo de conducción seleccionado, la temperatura o el consumo medio –que en nuestro caso quedó próximo a los 5,5 L/100 km en un uso mixto- además de incorporar los testigos del motor habituales. Un punto que hay que mantener vigilado es el de las luces, ya que al arrancar la moto el faro LED delantero permanece apagado, teniendo que encenderlo nosotros y no quedando reflejado en el cuadro si efectivamente están encendidas o no. Al margen de ese detalle, la visibilidad de la información es impecable y limpia, siendo muy intuitiva su utilización.

Teniendo todo esto en cuenta, el resumen más sintetizado posible es que la CFMoto 700 CL-X es una moto muy cuidada de gama media-alta y que no tiene nada que envidiar a la gran mayoría de sus rivales se mire por donde se mire. Siendo posible su limitación para los usuarios del carnet A2, su precio es relativamente contenido, haciéndonos falta 7.195 euros si queremos llevarla a nuestro garaje.