Prueba Suzuki Hayabusa: al Halcón le gusta correr

  • Motor 95% 95%
  • Suspensiones 90% 90%
  • Chasis 90% 90%
  • Frenos 85% 85%
  • Acabados 90% 90%
  • Estética 95% 95%

Hablar de la Suzuki Hayabusa es hablar de una de las motos más mítica y con más peso en la historia de las motos de las últimas décadas y como consecuencia, una de las motos más deseadas y con una gran leyenda a sus espaldas desde que viese la luz la primera edición en 1999. Ahora, 22 años después, en Suzuki se han propuesto hacerla volver de ese letargo en el que parecía estar sumida la brutal moto desde hacía un tiempo ya demasiado largo para todos sus seguidores. Con una amplia experiencia acumulada y con el desarrollo en estas dos décadas en las que se han producido diversas actualizaciones englobadas por Suzuki en dos generaciones complementadas por una ligera renovación en 2013, por fin los responsables de la firma decidieron dar un golpe sobre la mesa y esta tercera generación de la “Fast Bike” nipona es el resultado de una apuesta que pilló por sorpresa a más de uno.

El reto de renovar una moto de este calibre nunca ha sido fácil ya que hacer que la nueva Suzuki Hayabusa estuviera al día pero que lo hiciera sin perder su esencia y su identidad es como andar por la cuerda floja: puede salir bien pero también bastante mal. Afortunadamente, en Suzuki han estado a la altura y han completado un gran trabajo de modernización de su “misil de crucero” en el que la inmensa mayoría de novedades y de puntos más importantes se encuentran ocultos a la vista. Y es que si nos ponemos delante de la versión 2021 del icónico modelo puede que apenas notemos mucha diferencia con las versiones anteriores en cuanto a la estética, sobre todo si no tenemos justo al lado una de estas unidades y tiramos de la memoria que tan a menudo decide quedarse con los trazos generales y olvidarse de los pequeños detalles.

Eso sí, basta con prestar atención durante la explicación de introducción a la moto que te dan en el concesionario antes de subirte a ella para entender que esta Hayabusa no tiene nada que ver con su edición anterior. Y también basta esa explicación para tener claro que además de acelerar, frenar y cambiar de marcha, con la Hayabusa 2021 hay que saber tocar los botones para disfrutarla al 100% y para exprimir todo su potencial. Si es que acaso es posible exprimir el potencial de una bestia de 190 CV de potencia y 264 kg en el mundo real sin ser un dios de las dos ruedas…

A baja velocidad la moto se muestra sorprendentemente ágil y maniobrable

Lo primero que se pasa por la mente al subirse por primera vez a la Suzuki Hayabusa 1300 es en realidad una duda, una duda bastante razonable sobre las dificultades que pueden surgir a la hora de echar a rodar una moto de estas características. Sin embargo, esa duda se disipa muy rápidamente en cuanto se completan unos cientos de metros sobre ella, ya que incluso callejeando y circulando a baja velocidad a la salida del concesionario la moto se muestra suave y relativamente ágil si se tiene un mínimo de experiencia. Esto se debe principalmente a dos factores: la baja altura de la moto y sus ayudas electrónicas. Aunque no seamos muy altos, es muy fácil llegar al suelo gracias a la reducida altura del asiento, que queda sólo a 80 centímetros del suelo. Que la moto cuente con un centro de gravedad bajo siempre ayuda a que sea más manejable pero no podemos despreciar el efecto del sistema anticalado que equipa la Hayabusa y que ya hemos probado en otras motos de la marca con el mismo resultado satisfactorio.

Hacer que la moto fuese más aprovechable y más controlable fue uno de los objetivos de los ingenieros a la hora de actualizar el motor. Tener 190 CV de potencia entre las piernas puede sonar muy bien, pero si no son fáciles de administrar y la moto tiene una entrega de potencia muy agresiva en la parte alta del cuentarrevoluciones se pueden convertir en un infierno. Afortunadamente, ese no es el caso de la Suzuki Hayabusa que gracias a este trabajo detallado es mucho más fácil de dosificar con una entrega más contundente en bajos y medios pero repleta de suavidad del tetracilíndrico de 1.340 centímetros cúbicos. Aunque con su homologación a la Euro5 el motor se ha dejado por el camino 7 CV, la verdad es que esa reducción no es perceptible, contando con una caballería más que suficiente y que nos permite que la moto salga de una manera espectacular aunque la llevemos en una marcha que no toca. Podemos dejar que el motor caiga de vueltas de manera muy acusada y aun así notaremos que empuja de manera brutal con simplemente acelerar.

Incluso cuando rodamos muy bajos de vueltas, las vibraciones del motor son inexistentes de la misma manera que cuando lo estiramos arriba. Eso sí, hay que ser responsables y conscientes de que la Suzuki Hayabusa no es una moto que deba ser estirada ya que es capaz de alcanzar los 299 km/h si la dejamos correr todo lo que quiera, aunque en realidad sería capaz de seguir subiendo si no fuera por la limitación de fábrica que tiene al respecto. Además de esa limitación por la seguridad, la nueva Suzuki Hayabusa también ha cuidado su propia salud con un aumento de la fiabilidad de sus componentes. Numerosas piezas del motor han cambiado para asegurar su rendimiento a largo plazo y eso es algo que siempre se agradece cuando uno hace un desembolso económico de consideración para llevarse al garaje la moto de sus sueños.

Aunque La Suzuki Hayabusa es una moto con muchas ayudas y fácil de llevar, se requiere de experiencia para disfrutarla al máximo

También sorprende la suavidad de la caja de cambios, que funciona de manera precisa. Cambiar marchas es un mero trámite gracias al sistema Quick Shift instalado que permite hacer cambios simplemente pisando la palanca sin necesidad de accionar el embrague. El shifter funciona tanto en subida como en bajada, siendo en ese momento cuando más se nota el buen trabajo del embrague antibloqueo que equipa la 1300. Como pincelada del apartado de la electrónica, la moto nos ofrece la opción de configurar el tiempo de corte de encendido de este shifter para hacer cambios más o menos rápidos y bruscos y como consecuencia, que hagamos sufrir más o menos a la caja de cambios en el proceso.

Precisamente ese apartado de la electrónica es uno de los puntos que mejor sabor de boca nos ha dejado de esta tercera generación de la Suzuki Hayabusa. Lo cierto es que la electrónica es más propia de una superbike que de una moto de esta categoría y la hace ganar enteros de manera muy clara. Dicho eso, hay que dejar claro que para sacar todo su potencial y aprovechar bien todas sus características hay que dedicarle tiempo para configurarla bien y para comprender bien todos los efectos que tiene cambiar sus reglajes. En realidad sería necesario dedicar un buen número de páginas a explicar bien todas y cada una de las opciones que tenemos, pero como eso no es posible lo mejor es hacer un resumen de las más importantes y dejar el resto para que lo descubran los que se decidan a conseguir una de ellas. Lo primero que destaca es que tenemos cinco usuarios diferentes en los que podemos ajustar la intensidad de los diferentes sistemas y ayudas electrónicas.

En cada uno de estos usuarios tenemos la capacidad de aumentar o reducir los niveles del control de tracción, del sistema antiwheelie, del sistema de gestión del freno motor y también podremos elegir el modo del shifter y el modo de entrega de potencia. De esta manera, podemos hacernos un usuario personalizado para cada condición, como por ejemplo uno muy suave para usarla por ciudad, otro con menores restricciones para usarla en carretera de manera más deportiva, otro mixto para autopista y otros dos más para cumplir con otras preferencias que puedan aparecer. Todo el sistema de electrónica inteligente se apoya en la Unidad de medida Inercial, que aporta una infinidad de parámetros de la moto en cada momento para que la información sea procesada por cada apartado y funcione a la perfección.

Sin lugar a dudas, el aspecto más evolucionado de la Hayabusa es su brutal sistema de electrónica

Otro de los puntos que nos ha llamado la atención dentro de la electrónica es que la Hayabusa cuente con un sistema de control de salidas como los que se usan en la máxima competición. Siendo igualmente regulable, este sistema hace que por mucho que nosotros aceleremos con el embrague cogido antes de soltarlo para arrancar, el motor no alcance su tope de revoluciones ayudando a que la salida sea mucho más efectiva y segura. Este sistema ultradeportivo contrasta con el aspecto más tourer del control de velocidad de crucero que también incorpora la moto japonesa. Por su parte, las suspensiones también juegan a ofrecer dos caras diferentes según queramos. De serie, su configuración es cómoda y no demasiado rígida, ofreciendo un tacto muy bueno y permitiendo pasar por baches y resaltos de manera agradable.

Sin embargo, si queremos que tengan un comportamiento más deportivo basta con endurecerlas pudiendo reglarlas tanto en compresión y extensión como en precarga. De esta manera, se puede disponer de una respuesta u otra con sólo dedicarle unos segundos y de manera muy sencilla. Así mismo, tanto el freno delantero como el trasero garantizan una buena frenada tanto en tacto como en potencia, siendo únicamente su latiguillo de plástico un punto a mejorar si llevase instalado de serie uno metálico. De todas maneras, no se fatigan fácilmente, por lo que aunque es algo recomendable no es imprescindible si no se va a entrar con ella a un circuito o se va a hacer un uso extremadamente deportivo. Como no podía ser de otra manera, tanto la maneta de freno como la del embrague hidráulico son regulables en posición.

Como colofón a su nuevo diseño, la Hayabusa 21 incorpora ópticas Full LED que aportan otro toque tecnológico más y que aportan un grado de luminosidad óptimo. En cuanto a las gráficas, la moto está disponible en negro con detalles naranjas y en gris con detalles rojos, siendo su precio en promoción de 19.595 euros.