Prueba BMW C 400 GT y C 400 X 2021: hermanas de sangre

  • Motor 85% 85%
  • Suspensiones 80% 80%
  • Chasis 90% 90%
  • Frenos 85% 85%
  • Estética 90% 90%
BMW

Hace poco tiempo la marca germana dio a conocer las novedades de sus dos apuestas más urbanas para el 2021, la BMW C 400 GT y C 400 X. Estas dos motos, que comparten el 99% de su ADN dejaban claro que la firma alemana había decidido modernizar sus scooters de cilindrada media y que no se limitaban a hacer un “lavado de cara” destinado a maquillar la versión anterior para seguir manteniéndola en sus concesionarios.

Si bien con los detalles ofrecidos por el departamento de comunicación de la marca lo teníamos claro de antemano, pudimos comprobarlo directamente en primera persona en la presentación nacional de ambos modelos organizada en Madrid por BMW a la que asistimos y en la que pudimos probar ambos modelos. Sin lugar a dudas, tanto la BMW C 400 GT como la C 400 X son dos motos que han evolucionado y que han crecido muy bien gracias a un intenso trabajo de diseño que afecta al conjunto entero de la moto y que se siente desde los primeros metros.

Tras haber pasado un día con ellas, la sensación es que además de funcionar muy bien en sus diferentes aspectos, las dos scooters destinadas para los usuarios del carnet A2 han aumentado en cuanto a su polivalencia, siendo una gran opción para todos aquellos que necesitan una moto para desplazarse en el día a día y, en especial, para hacer de manera muy cómoda y efectiva los desplazamientos entre las ciudades y el extrarradio. ¿La manera de conseguirlo? Encontrando un equilibrio que no es nada fácil de conseguir pero que está muy conseguido en los dos modelos.

Aprovechando el trabajo de adaptación a la Euro5, se han incorporado diferentes elementos que mejoran el comportamiento

Lo primero que hay que tener claro antes de sumergirse y hablar de las sensaciones que transmiten las dos motos es que esas sensaciones no son fruto del azar, sino de un trabajo minucioso y detallado por parte de los ingenieros de la marca alemana para que el resultado sea el que es. A estas alturas hablar de la normativa Euro5 no es ninguna novedad, pero lo que siempre hay que dejar claro es que conseguir que la moto cumpla dicha normativa no es sencilla y además afecta a diferentes componentes, lo que hace que no sólo se vean modificadas las emisiones de gases contaminantes. La parte positiva es que todos esos cambios se han hecho aprovechando también para conseguir una mejoría y eso es siempre interesante.

Uno de esos cambios importantes tanto en la BMW C 400 GT como en la C 400 X es la incorporación de un acelerador electrónico, que lo que hace es mandar la información a la ECU de lo que nosotros queremos del motor. Sin embargo, la ECU procesa esa situación y ordena al motor que haga lo mejor, no coincidiendo el 100% de las veces. Esto tiene un claro beneficio, que es la reducción de emisiones sobre todo cuando el motor aún no está lo suficientemente caliente al reducir la cantidad de gasolina inyectada. El otro beneficio de contar con un acelerador sin cable es que la suavidad de la aceleración también se ve mejorada. Este factor ayuda además a la optimización del nuevo control de tracción, que ha sido mejorado para un mejor rendimiento en superficies especialmente deslizantes.

La culata del motor monocilíndrico –que alcanza los 34 CV de potencia y los 35 Nm de par- también ha sido rediseñada para trabajar en conjunto con el nuevo catalizador más grande que equipan las dos scooters. Este cambio tiene como objetivo adaptarse a la nueva cantidad de gases de escape que se generan, aunque no se nota la diferencia una vez en marcha. Lo que sí se nota al arrancar es que el ralentí es más estable y esto es gracias al nuevo sistema de gestión, que actúa a través de un bypass en la mariposa de admisión.

Lo cierto es que el funcionamiento del motor de las BMW C 400 GT y C 400 X es realmente efectivo para un uso tanto urbano como en carretera y autopista. A la hora de desenvolverse en las calles, su tacto es muy bueno y el comportamiento en las arrancadas es muy directo debido a la rigidez reforzada de los muelles del embrague centrífugo. Con ello se nota una contundencia al salir de los semáforos que es muy agradable y que hace que el motor se sienta más lleno en bajos. Además, gracias a los 34 CV de potencia el motor se defiende de manera más que correcta en vías rápidas en las que podemos mantenernos en las velocidades máximas legales de manera muy cómoda y con margen más que suficiente para hacer adelantamientos. Una de las características de este propulsor es que en las retenciones va muy suelto, lo que lleva a que no tengamos mucho freno motor y que la moto mantenga mucho la inercia. Esto no es un punto negativo, pero sí llamativo sobre todo si lo comparamos con otras motos de este estilo. En el aspecto más económico, y más ecológico, el consumo declarado es de 3,5 litros cada 100 kilómetros recorridos, un valor muy aceptable que sigue sumando puntos al concepto de moto para ser usada todos los días.

Un detalle muy interesante y que puede pasar desapercibido pero que en realidad es bastante importante a la hora de valorar la comodidad de la moto es que el basculante ha recibido en esta versión 2021 de los dos modelos un nuevo conjunto de “silent blocks” que reduce de manera sensible las vibraciones que produce el motor y que ahora son mucho menos perceptibles que en la versión anterior. Así mismo, los dos asientos tienen la dureza correcta para poder estar sentado sobre ellos de manera prolongada sin sentirse incómodo en ningún momento. A nivel aerodinámico, la protección que ofrecen los dos modelos es buena, protegiéndonos de manera razonable frente al viento. Eso sí, siempre se puede aumentar esa protección recurriendo a una pantalla alta que está dentro del extenso catálogo de equipamiento extra que ofrece BMW para la C 400 GT y la C 400 X.

Otro de los puntos que más nos ha gustado de la scooter alemana es su parte ciclo, que está claramente influenciada por el reparto de masas de la moto. No es ningún secreto que las scooters suelen tener un reparto de pesos muy desplazado hacia la zona trasera, donde está el motor. Sin embargo, la BMW C 400 GT tiene un reparto muy neutro entre los dos trenes, lo que le aporta un aplomo en el tren delantero que genera mucha confianza en la entrada en las curvas y en las frenadas.

Tanto el motor como la parte ciclo de las dos motos mantienen un nivel de funcionamiento muy bueno

Precisamente el momento de la frenada es uno de los más sorprendentes en cuanto a rendimiento. La firma española JJuan ha sido la encargada de firmar el nuevo sistema al completo, que es capaz de aportar un nivel de frenada muy bueno. En las dos bombas se nota un tacto agradable pero no hay que dejarse engañar, ya que la mordida es superior aunque no hagamos mucha presión en las manetas. Con ello se facilita que podamos parar la moto de manera muy rápida sin hacer nada de esfuerzo y eso siempre se agradece tanto a nivel de comodidad como a nivel de confianza. Los dos discos delanteros de 265 milímetros de diámetro son mordidos por sendas pinzas de anclaje radial y de cuatro pistones, mientras que el freno trasero está formado por un disco de 276 milímetros y una pinza monopistón. El encargado de mantener a raya toda esa potencia de frenado es el sistema ABS que equipan las dos motos alemanas y que funciona de manera muy noble, sin dejar que se pierda mucha mordida mientras actúa. La frenada en curva es muy noble también, ya que la moto no tiende a levantarse al frenar de adelante ni a bajarse de más al hacerlo de atrás.

En un plano más funcional, las dos scooters de BMW también mantienen un buen nivel con algunos elementos que siempre son de agradecer como un buen cuadro de instrumentos con conectividad al móvil –incluida la posibilidad de enlazar el navegador y que salgan en la pantalla reflejadas las indicaciones que se deben tener en cuenta- y una toma USB en una de las guanteras de la parte frontal.

Teniendo todo esto en cuenta, que es común a las dos motos, es momento de fijarse en la estética ya que es lo que realmente diferencia a la BMW C 400 GT de la C 400 X. Las dos motos tienen una imagen muy diferente entre ellas, siguiendo la GT una línea más refinada dentro del estilo deportivo que mantiene y con trazos angulosos y afilados. Por su parte, la versión X es mucho más rompedora en ese sentido, con un frontal más diferenciado que le da un toque ligeramente adventure. En cualquiera de los dos casos, se notan unos acabados propios de la firma alemana y una construcción de calidad que las lleva a ser una gran opción dentro de los scooters destinados al carnet A2 de corte Premium.