Prueba Malaguti RST 125: alma deportiva

Palmeto Motor
  • Motor 90% 90%
  • Suspensiones 85% 85%
  • Chasis 95% 95%
  • Frenos 80% 80%
  • Acabados 85% 85%
  • Estética 90% 90%
Cuando hablamos de motos deportivas, la primera reacción es la de dejar que nuestra imaginación se vaya a las grandes y potentes motos de alta cilindrada capaces de llevarnos al límite de nuestras capacidades gracias a sus brutales prestaciones. Este primer pensamiento involuntario hace que perdamos de vista que existe otra realidad y que el carácter deportivo de una moto no depende únicamente de la cilindrada y la potencia de su motor. Para recordarlo sólo basta con subirse a ella y comenzar la prueba de la Malaguti RST 125, una moto pequeña y fácil de llevar que sirve de acceso a este tipo de motos para todos aquellos que no sólo busquen desplazarse en su día a día con una moto apta para el carnet de coche, sino que también busquen divertirse con ella.

Desde luego, lo primero que queda claro al recorrer los primeros kilómetros sobre la deportiva de la firma italiana es que si hubiera que definirla con una única palabra, esta palabra sería diversión y la forma que ha tenido en esta prueba la Malaguti RST 125 de ofrecerla es combinando el funcionamiento de su motor con el de su chasis y sus suspensiones, que forman un conjunto ágil y muy estable que nos permite disfrutar de cada curva ya sea en nuestros desplazamientos del día a día o incluso en salidas por carreteras más reviradas.

Como siempre decimos cuando nos subimos en una moto de pequeña cilindrada, lo primero que hay que tener claro es que este tipo de moto tiene una serie de limitaciones básicas por el simple hecho de ser de esa categoría. Como tal, no es justo ni sensato pretender de ellas unas grandes prestaciones en cuanto a potencia, aceleración o en cuanto a otro tipo de características propias de motos de mayor cilindrada y, sobre todo, mucho mayo precio. Una vez interiorizado esto, es mucho más sencillo dejar los prejuicios a un lado y subirse a la moto con la clara intención de disfrutar de ella. Y en ese punto, en el de ofrecer diversión, la Malaguti RST 125 se desenvuelve muy bien desde los primeros momentos en los que nos ponemos en marcha.

Como buena moto de diseño italiano, uno de los puntos más cuidados de la Malaguti RST 125 es su estética. Con un corte agresivo dominado por los dos faros, su frontal busca dar el aspecto más deportivo a la moto, algo a lo que contribuye la toma de aire situada entre ambas ópticas con forma triangular. Jugando muy bien con el diseño en esa zona, destaca la tira de LED que se sitúa sobre dicha toma de aire, aportando un poco más de agresividad al frontal y además, contribuyendo a hacer más visible la moto para el resto de usuarios de la vía a modo de luz de día. De la manera habitual, cada uno de los dos faros tiene una misión, siendo el derecho el encargado de la luz de cruce y el izquierdo el de la luz de carretera, no funcionando ambos de manera simultánea. Los otros dos elementos que conforman esta parte de la moto y que claramente buscan potenciar su aspecto deportivo son la cúpula ahumada prácticamente opaca y el guardabarros delantero, fabricado en plástico pero en imitación a la fibra de carbono.

El motor de la RST 125 ofrece la máxima potencia permitida por ley para ser conducida con el carnet B

En cuanto al motor, la RST 125 ofrece la máxima potencia que la ley permite para ser homologada con el carnet B, alcanzando los 15 CV. Este dato es muy importante ya que junto a las seis marchas que tiene la caja de cambios abre el abanico a la hora del uso que se le puede dar a la moto. Esos dos factores combinados con la protección aerodinámica que ofrece el carenado hace que la RST 125 pueda superar los 120 km/h de velocidad punta, lo que la convierte en una buena candidata si queremos cubrir tramos de autopista con ella. Para ello, la relación de cambio elegida por los diseñadores del motor es muy apropiada al no dejar que la moto pierda fuerza por ser demasiado abierta pero tampoco cortar el encendido antes de alcanzar la velocidad máxima permitida. Aun así, nuestra sensación cuando llegamos a dicho corte es que el propulsor aún podría estirar un poco más y seguir progresando si no tuviese dicho corte funcionando como protector. Por su parte, tanto el embrague como el pedal del cambio de marchas funcionan de manera apropiada, teniendo este último quizás un recorrido demasiado amplio aunque las marchas se engranen de manera precisa sin ningún problema.

Si bien es cierto que el propulsor cumple perfectamente, el gran protagonista de la Malaguti RST 125 es el chasis. Como dice la mítica frase hecha “Al César lo que es del César”, lo justo es reconocer que el bastidor empleado por la deportiva de la firma italiana es digno de alojar en su interior un motor más potente y propio de una moto de muchas mayores prestaciones. Su estabilidad y su capacidad de giro a la hora de afrontar las curvas nos ha sorprendido muy gratamente, pidiéndonos cada vez hacer un paso por curva más rápido tanto en zonas de virajes enlazados como en rotondas y en todo tipo de giros en general. Tanto la entrada, que es muy intuitiva y sencilla, como el paso por curva que ofrece el bastidor son muy destacables y provocan una gran sensación de seguridad tanto en el tren delantero como en el trasero.

Sin lugar a dudas, el protagonista de la Malaguti es el chasis, que ofrece muy buenas sensaciones y comportamiento

Parte de esa responsabilidad recae también en las suspensiones que equipa la Malaguti, que trabajan a la sombra sin desentonar con el bastidor. El tren delantero cuenta con una horquilla invertida que ofrece aplomo y buena absorción tanto en frenadas como en baches únicos, teniendo un pequeño punto débil en zonas con el asfalto más rizado donde no acaba de copiar bien el asfalto. Por su parte, el amortiguador trasero mantiene la estabilidad y la dureza necesarias para acelerar sin problema alguno y para ayudarnos a sentir perfectamente la rueda. Cabe destacar que los neumáticos equipados de serie no son de primeras marcas, pero lo cierto es que su rendimiento no desentona.

En el apartado de los frenos, la RST 125 confía en una pinza de anclaje radial en el tren delantero y una pinza sencilla en el trasero. El tacto de la bomba delantera no es todo lo agradable que nos hubiese gustado y hay que acostumbrarse a un recorrido mayor que el de otros modelos de esta categoría, pero hay que reconocer que su potencia es suficiente tanto para un uso diario como para un uso más deportivo. Uno de los puntos que podría mejorarse en este aspecto es el de incorporar un sistema ABS en lugar de uno de frenada combinada, aunque obviamente esto encarecería ligeramente el precio final de la moto. Este es uno de sus alicientes a la hora de incentivar su compra para los usuarios, ya que es sensiblemente inferior al de sus más directas competidoras.

A la hora de valorar la posición de conducción, la RST 125 nos obliga a mantener una postura deportiva con todo lo que ello conlleva. Es cierto que nos obliga a cargar más peso en el tren delantero, pero no llega a cargar los brazos ni a provocar molestias en la espalda. Por su parte, las estriberas están en una posición que nos permite ir con las piernas no muy flexionadas, algo que se agradece sobre todo si pretendemos usar la moto para desplazamientos cotidianos como ir al trabajo.

En resumen, la Malaguti RST 125 es una moto que puede pelear de tú a tú con las reinas del segmento y que quitando algunos pequeños puntos a mejorar en futuras versiones, ofrece un rendimiento muy aceptable en conjunto siendo a la vez una moto divertida que permite ser utilizada para los desplazamientos cotidianos y a la vez escapadas en las que únicamente se busque disfrutar de su lado más sport.

Moto cedida por: Malaguti España

Casco: Scorpion EXO-R1 Carbon Air

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