Prueba Kawasaki ZX-6R 2019: larga vida a la reina

  • Potencia 95% 95%
  • Majeabilidad 90% 90%
  • Estetica 85% 85%
  • Acabados 90% 90%
  • Frenos 90% 90%
  • Suspensiones 90% 90%

Después de varios años sin evolucionar su arma en la categoría de SuperSport, Kawasaki por fin ha puesto sobre la mesa su nueva apuesta, la Kawasaki ZX-6R 2019. Tras muchas temporadas siendo una de las claras dominadoras del segmento, tanto dentro como fuera de las pistas, la Kawasaki quedó un poco relegada con la llegada de la actual R6, por lo que en la firma de Akashi decidieron volver a trabajar para que su “reina” volviese a recuperar la corona. Ahora, la ZX-6R está llamada a volver al sitio que le correspondía: lo más alto del podio… y de las listas de ventas en los concesionarios. Para ello, la nueva supersport verde cuenta con distintas armas, siendo las más eficaces las que esconde bajo su carenado.

A simple vista, la nueva Kawasaki ZX-6R 2019 es una moto totalmente renovada, tanto en su estética como en su motor y su parte ciclo. La moto japonesa se ha visto influenciada en su desarrollo por su hermana mayor, la laureada ZX10R que tantas alegrías ha dado a Kawasaki tanto en campeonatos nacionales como en el Campeonato del Mundo de Superbikes a los mandos entre otros de Jonathan Rea. Con ese espejo en el que mirarse, la ZX-6R ha crecido respecto a la versión anterior en diferentes aspectos.

Su frontal ahora sigue la línea que comenzó con la Ninja 400, con un corte más recto y angulado en el cual se insertan los dos faros, dejando un hueco en medio para la gran apertura de toma de aire que ya estaba en la versión anterior en esa misma posición. Flanqueando la entrada de aire están los espejos retrovisores, que si bien cumplen con su función de manera satisfactoria en algunas ocasiones es necesario volver la cabeza para tener una percepción amplia de lo que llevamos a los lados y atrás en marcha. En la parte trasera, el colín mantiene la esencia minimalista de sus antecesoras pero también recibe ese aire más recto, con más ángulos en lugar de las líneas redondeadas a las que nos tenía acostumbrados.

Una vez en marcha, las sensaciones sobre la ZX-6R son muy agradables y rápidamente deja claro cuál es su carácter, el de una moto pensada para dar el máximo rendimiento sobre el asfalto de los circuitos. Antes de arrancar, tenemos la posibilidad de configurar diferentes aspectos de la electrónica de la moto. En primer lugar, podemos seleccionar la curva de potencia que queremos entre dos opciones, la F y la L, que hacen que el motor responda de manera más o menos contundente. Así mismo, desde la piña izquierda podemos hacer que el control de tracción sea más o menos intrusivo desplazándonos en tres niveles. Otros parámetros pueden ser controlados también, como la activación del shifter en subida que equipa la ZX-6R y que nos permitirá meter marchas sin necesidad de cortar el gas ni de accionar la maneta del embrague.

Este cambio de marchas funciona de manera muy precisa y ayuda a aprovechar perfectamente el motor, cuyos 36 centímetros cúbicos extras se notan a la hora de hacer que el propulsor empuje ya desde la parte baja del cuentarrevoluciones. Con ese extra de cubicaje la Ninja llega hasta los 130 CV de potencia, alcanzando un pico de 136 CV gracias al efecto del Ram Air. Así mismo, el motor estira mucho en la parte alta del marcador, pidiéndote “guerra” al más puro estilo de las supersport. En cualquier caso, el motor es muy dosificable y también es fácil y cómodo de manejar cuando se circula a baja velocidad en ciudad, sin tirones ni vibraciones incómodas.

En cuanto a la parte ciclo, la ZX-6R trabaja muy bien, con un chasis y unas suspensiones que se entienden fácilmente. El bastidor, evolucionado del modelo anterior, aporta estabilidad y a la vez un gran manejo de la moto. En curvas enlazadas transmite muy buenas sensaciones, dejando presente que el reparto de pesos es acertado y que el conjunto trabaja bien. En el tren delantero, la horquilla Showa SFF-BP de 43 milímetros de diámetro, con cámara de compresión externa y ajuste en compresión, extensión y precarga, ofrece un buen apoyo tanto en curvas lentas como rápidas y transmite buenas sensaciones tanto en frenadas como en paso por curva. Igualmente, el tren trasero mantiene el aplomo y hace que la tracción sea muy buena en distintas situaciones.

En cuanto a los frenos, la Kawasaki ZX-6R 2019 cuenta con doble disco delantero de 310 mm de diámetro y dos pinzas monoblock de anclaje radial de la marca Nissin. En el tren trasero, el disco de 220 mm es mordido por una pinza de pistón simple, estando ambos trenes bajo el control del ABS que lleva incorporado. En las frenadas, sobre todo en las más deportivas, se nota el funcionamiento del embrague anti-rebote, que permite reducciones agresivas sin perder la eficacia.

La ergonomía de la Ninja ha sido revisada también, ofreciendo un término medio entre una postura de carreras y una postura más apropiada para un uso más relajado. Para ello, la posición de los manillares y de las estriberas juega un papel importante. En cuanto a la aerodinámica, la cúpula elimina parte del viento pero sobre todo para personas de mayor envergadura, se queda un poquito corta. A pesar de ello, tanto el depósito como el asiento permiten un buen acoplamiento.

A la hora de fijarnos en el equipamiento, la ZX-6R llega bastante actualizada. Sus ópticas, tanto la delantera como la trasera, son de LED. Por su parte, el cuadro de mandos es combinado, con un cuentarrevoluciones analógico al que se unen dos pantallas LCD que nos dan diferentes informaciones útiles, como la marcha engranada, los parámetros de curvas de potencia y control de tracción seleccionados y otros datos relevantes de la moto en tiempo real unidos a los típicos testigos de información. Como no podía ser de otra manera en una moto de este nivel, tanto la maneta de embrague como la del freno son ajustables.

En definitiva, la ZX-6R llega en un buen momento en el que hay pocas rivales en el segmento y en el que puede recuperar el terreno perdido en los años anteriores. Ese es desde luego el objetivo con el que ha llegado a los mercados con un precio de 12.425 euros en su versión KRT Edition, la que en Moteo hemos tenido la oportunidad de probar a fondo. Eso sí, para los que no quieran lucir los colores típicos de Kawasaki, también está disponible una versión en negro.

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