Prueba Kawasaki Z125 2019: llega la pequeña de la saga

  • Potencia 100% 100%
  • Majeabilidad 90% 90%
  • Frenos 80% 80%
  • Estética 90% 90%
  • Instrumentación 70% 70%
  • Consumo 85% 85%
  • Acabado 95% 95%
Hablar de la familia Z de Kawasaki es hablar de una de las familias más exitosas, longevas y extensas que podemos encontrar a día de hoy, siendo uno de los principales referentes del segmento de las naked. Hasta hace poco, esta saga estaba dedicada exclusivamente a las motos de alta cilindrada, pero con la llegada de sus hermanas medianas –la Z650 y la Z400- y ahora de la pequeña Kawasaki Z125 2019, la familia está por fin completa. Y es que con esta Z125, Kawasaki ofrece por fin a todos los usuarios una moto a su alcance y cuyo principal punto fuerte es el de poder ser conducida con el carné de coche. Un reto importante que la marca de Akashi ha afrontado con un claro objetivo, convertir a su pequeña naked en la líder de su segmento en el que la competencia es muy intensa.

Una vez hechas las presentaciones formales, llega el momento de lo verdaderamente importante: ¿cómo es la Kawasaki Z125? La respuesta más evidente que nos viene a la mente es decir que es una moto muy atractiva visualmente, siendo esta su mejor arma para destacar. A simple vista, la Z125 es una moto que tiene un corte muy deportivo, con unas líneas muy agresivas que nos llevan a pensar que se trata de una moto de mayor cilindrada. En este caso, esta sensación de deportividad se ve potenciada todavía más por contar la unidad de pruebas con un escape Arrow de carbono que en nuestra opinión es todo un acierto y no sólo por su estética, ya que le da un toque al motor y sobre todo, a su sonido. Eso sí, hay que aclarar que este escape no viene equipado de serie y su precio como accesorio oficial de Kawasaki es de 599 euros.

Una vez en marcha, la Z125 se muestra como una moto muy ágil y manejable, siendo un verdadero “juguete” para alguien con un mínimo de experiencia gracias a su tamaño contenido y a su posición de conducción, que permite un control muy amplio sobre la moto. Su manillar alto unido a la distancia con el asiento, la altura de este que puede ser elegida con el sistema Ergo-Fit y la posición de las estriberas permiten que la comodidad sea más que aceptable y a su vez, nos ayudan a la hora de circular a baja velocidad en ciudad y a callejear y hacer giros cerrados sin el más mínimo problema.

Esa agilidad a la hora de callejear no se convierte en una enemiga a la hora de circular por carreteras de curvas donde la estabilidad de la Z125 es buena, incluidos los cambios de dirección bruscos en los que la moto no se mueve ni rebota. Los responsables de ese aplomo son el chasis multitubular y las suspensiones, de carácter deportivo. El bastidor, que está pintado en verde lima en la Special Edition y en gris en los otros dos colores de la moto disponibles, es muy visible y de grandes dimensiones, como si se tratase del bastidor de una moto de mayor cilindrada. Por su parte, las suspensiones de la Z125 funcionan de manera más que apropiada, pero en este aspecto la pequeña naked japonesa cuenta con una desventaja frente a las que son sus rivales más directas: equipa una horquilla telescópica convencional, no invertida. En cuanto al amortiguador trasero progresivo UniTrack, podemos decir que es regulable en precarga.

Si nos centramos en el motor, la Kawasaki Z125 se desenvuelve bastante bien en las marchas cortas, teniendo un aire deportivo en el que entrega la potencia una vez superada la mitad del cuentarrevoluciones, zona a la que no le cuesta llegar. Con sus 15 cv de potencia, tenemos más que de sobra para movernos por la ciudad, algo a lo que ayuda el buen funcionamiento del cambio y la suavidad y comportamiento del embrague. El punto a mejorar llega a la hora de salir a la autopista, ya que en velocidades más altas se queda un poco corta de desarrollo. Con su configuración de la sexta marcha corta el encendido a 117 km/h, aunque no tiene ningún problema en mantener una velocidad de crucero un par de kilómetros por hora inferior.

En cuanto al equipamiento, tal vez la Z125 se queda un poquito corta para los más exigentes sobre todo en dos aspectos. El primero de ellos es el cuadro de mandos, que nos da la información justa de manera clara pero que en caso de ser más sofisticado y completo, con un mayor tamaño, podría marcar una gran diferencia para los más detallistas. El segundo es el de las ópticas, que son convencionales y no de tipo LED. Aunque su alumbrado es adecuado en marcha y no se necesita una mayor potencia, unos faros de LED ayudarían a dar un toque sofisticado a la menor de las Z.

Afortunadamente, el conjunto de la moto en general ayuda a que estos detalles no tengan un gran peso a la hora de tenerla en nuestro garaje, sobre todo si hacemos nuestra la filosofía de que a veces es suficiente con ser pragmático y útil, buscando otros puntos fuertes más importantes que puedan hacer decantarse la balanza de su lado.

Teniendo en cuenta todos los factores, lo cierto es que la Kawasaki Z125 es una moto muy resuelta a la hora de afrontar el día a día. Una buena opción para todos aquellos que quieran una moto para moverse en las ciudades y sus extrarradios y hacerlo disfrutando de un toque deportivo tanto en su uso como en su aspecto que nos permitirán incluso salir a dar una vuelta por zonas reviradas por pura diversión.

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