Prueba Honda Forza 125: versatilidad de gama alta

  • Potencia 100% 100%
  • Majeabilidad 90% 90%
  • Frenada 80% 80%
  • Comfort 90% 90%
  • Acabados 100% 100%
  • Estética 95% 95%
Si sólo pudiéramos elegir una palabra de todas las posibles para definir a la Honda Forza 125 sería precisamente esa: versátil. Y es que la scooter de Honda deja muy claro desde los primeros kilómetros que se hacen sobre ella que es una moto que es perfectamente válida para todas las facetas del día a día en una ciudad.

Lo primero que se puede notar al acercarse a la Honda Forza Forza es que no es una moto del montón. Con solo dar un vistazo general se aprecia que es una moto de gama alta, con todos los detalles muy cuidados y con unos acabados que no defraudan por muy exigentes que seamos. Su estética es muy elegante pero moderna, con un porte que nada tiene que envidiar a las maxiscooters de mayores cilindradas.

En parado, puede parecer que la Forza 125 es voluminosa y grande, pero es una simple cuestión visual, ya que ese tamaño elevado no la hace en ningún momento torpe durante la circulación, ni siquiera en el tráfico urbano. Tal vez la única pega que se pueda poner al respecto es a la hora de serpentear entre coches, pero se suple perfectamente con una ligera experiencia y algo de soltura.

Una vez superada la parte del trayecto del callejeo en la ciudad, llega el escenario en el que la Forza 125 marca las diferencias. Ese escenario no es otro que las carreteras interurbanas y las autopistas. Su motor ofrece 15 cv de potencia, la cifra máxima que por ley puede tener para poder ser conducida con el carné de coche. Debido a su peso, no tiene una salida tan rápida como pueda tener su hermana menor, la Honda PCX 125. Sin embargo, en cuanto hace falta estirar el motor para conseguir una mayor velocidad, la Forza se defiende de manera muy satisfactoria.

En nuestro caso, realizamos trayectos de más de 20 km por vías rápidas en varias ocasiones y en todas y cada una de ellas conseguimos mantener una velocidad más que adecuada sin sufrir para ir al ritmo de la circulación. En tramos llanos, la Forza fue capaz de alcanzar los 120 km/h de marcador teniendo aún algo de margen en el cuentarevoluciones. No podemos olvidar que se trata de un scooter de 125 centímetros cúbicos, por lo que pedirle más no sería justo. Cabe destacar el buen consumo que ofrece, que en nuestro caso bajó hasta los 2,2 L/100 km.

Otro de los puntos fuertes de la moto japonesa es su buena estabilidad a altas velocidades. Al buen trabajo de las suspensiones se suma su tamaño y distancia entre ejes, que pueden jugar en su contra a la hora de buscar mucha agilidad en trayectos más urbanos pero que suponen una nota positiva a la hora de ir cómodo en autopista, sin demasiados movimientos.

A esa comodidad contribuye en buena medida el hecho de contar con una ergonomía muy aceptable. Como ya hemos dicho antes, la Forza 125 es una moto de gama alta y uno de los detalles que lo demuestra es el parabrisas eléctrico, que puede ser desplegado 140 mm con tan sólo pulsar los botones de la piña izquierda que la controlan. Esa protección frente al viento que ofrece la pantalla desplegada ayuda a hacer el camino más cómodo, aunque puede quedarse algo corta si el usuario no es de baja estatura.

Continuando con el plano ergonómico, el asiento es amplio y mantiene muy diferenciada la zona del conductor y la del pasajero. Su dureza es elevada, pero en ningún momento se hace excesiva ni molesta. Igualmente, el espacio para los pies no es muy extenso, pero permite mantenerlos en una posición confortable. La viga central resta espacio en la plataforma, pero aun así nos acostumbraremos a ella rápidamente.

En el apartado de los frenos, la Forza se desenvuelve apropiadamente. El freno delantero tiene una potencia nada despreciable, aunque el tacto que ofrece la bomba no es tan dosificable como en otros modelos de la marca del ala dorada. Tanto sobre el tren delantero como el trasero actúa el ABS, que mantiene la seguridad en la frenada y que sobre todo cuando intentamos bloquear la rueda trasera entra en funcionamiento rápidamente. Un punto a mejorar sería incluir la regulación de la distancia de las manetas, ya que en algunos casos puede no ser la mejor posible.

Para convencer a los más escépticos de la categoría de la Forza, en Honda han decidido dotarla con el sistema Smart Key, que elimina la típica llave. Con tan sólo llevar el mando encima, podremos poner en marcha la moto de manera rápida y sencilla. Otros detalles que se suman al concepto “Premium” son el Idling Stop, que detiene el motor cuando nos paramos más de cuatro segundos y el sofisticado cuadro de mandos, cuya extensa información puede ser controlada con dos botones en la piña izquierda.

Otro de los puntos fuertes que le permite su tamaño es el de contar con un gran espacio bajo el asiento, que una vez abierto pulsando el botón correspondiente deja espacio más que suficiente para dos cascos y para otros artículos como los guantes.

Teniendo todo esto en cuenta, no cabe duda de que la Forza 125 es una de las motos más completas y de mayor calidad del segmento, puede que incluso la mejor. Pero claro, todos esos avances tecnológicos y esos acabados y componentes de calidad no son precisamente baratos. Por ello, también es una de las motos más caras de su categoría con un precio oficial de 5.050 euros. La pregunta es obvia: ¿merece la pena ese desembolso económico? La respuesta es sencilla: si puedes permitírtelo, sí. Sin ninguna duda.